Relato Corto

Aquí estamos los dos. En este gran salón en ruinas, este salón que es el reflejo de los últimos tiempos. Hace tiempo que la guerra llamo a nuestras puertas, pero ahora parece que todo comienza a llegar a su fin. Y aquí seguimos los dos. Abrazados. Bailando despacio mientras todo en el exterior se destruye con las llamas de la guerra. La música paro hacer mucho, no se si horas o días.
Esta última semana parece en blanco y negro. La única música que hemos escuchado es la de la sirena, esa sirena que precede a la destrucción y al horror. Pero aquí seguimos. Juntos. Y no se me ocurre un sitio más en paz que este salón. La maldita sirena vuelve a rasgar la noche con su canto. Todo el mundo estará en sus refugios. Rezando por que algún dios que escuche pare este horror. Peo nosotros seguimos en el salón, hace tiempo que nos cansamos de rezar. De escondernos a esperar. Por ello bailamos en el salón, y esperamos el final.
A la música de la sirena se añaden ahora el sonido de las explosiones. Como si de una gran percusión se tratase. Desde los grandes ventanales del salón veo la noche iluminándose con el rojo de las llamas. Parece un precioso amanecer. Y seguimos en el salón, bailando, esperando a que esto termine.
La luz de las llamas que entra por los ventanales acentúa los rasgos de tu rostro. Te miro y tu sonríes. Seguimos moviéndonos como hipnotizados por una música. Una música que no existe. Quizás ya no quede nada de la ciudad que nos vio crecer. Quizás todo nuestro pasado se ha consumido en las llamas. Pero en este antiguo salón de baile. Entre los cristales rotos y las sillas destrozadas. Entre el fuego y el ruido de las explosiones. Entre el caos y la destrucción me siento seguro. Me siento feliz.
Otra explosión cercana hace que uno de los ventanales explote en una lluvia de finos cristales. La luz de las llamas juega con ellos antes de que se depositen. Pero nosotros seguimos bailando en este abandonado salón. Esperando un final. Te beso. Si nuestro final llega esta noche, no se me ocurre una forma mejor de abandonar este mundo. Mientras tanto bailamos y esperamos.
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